jueves, 6 de octubre de 2011

“LA EXTINCION DE NUESTROS ABORIGENES SUREÑOS”

Si queremos hablar seriamente de las causas de extinción de nuestros aborígenes sureños, los Tehuelches Septentrionales (Los Gününa kune, y Guenaken), los Tehuelches Meridionales (Los Aoniken y Payniken), y los Pehuenches de Neuquén y sur mendocino, debemos remontarnos a los combates sostenidos no solo entre ellos mismos, sino fundamentalmente entre estos Tehuelches y Pehuenches (etnia de indios argentinos), con los indios chilenos.-

Me refiero a los Araucanos (Costinos, Abajinos, Arribanos o Moluches y Vorogas, pobladores de la Araucania), los Huilliches (del sur del río Tolten) y los Picunches (del norte río del Bio-Bio).-

Estos aborígenes entraron a nuestras tierras para comerciar con nuestros naturales, a partir de mediados del siglo XVII.- Posteriormente, en la mitad del siglo XVIII ingresaron para malonear, ya sea acompañando a nuestros indios o directamente solos.- Finalmente, durante el siglo XIX, a partir de la guerra a muerte en Chile, ingresaron ya para radicarse, ya para continuar con sus malones, muchas veces ayudados por milicias patriotas chilenas, bandoleros que se refugiaban entre ellos y/o con los guerrilleros realistas de los hermanos Pincheira, lo que les daba la ventaja de poseer armas de fuego.-

Vale la pena aclarar que los Huilliches y los Picunches no eran Araucanos, más allá de que estaban araucanizados desde la época de las guerras contra los Incas primero y los españoles después.-

Por supuesto que a esto debemos añadir los que murieron como consecuencia de las enfermedades que llegaron con la conquista, principalmente las epidemias de viruela, para la que no tenían anticuerpos ni defensa, y los que cayeron en los enfrentamientos producidos como consecuencia de sus continuos malones.-

Los Pehuenches Mendocinos.-

Citaremos como ejemplo de lo que hemos manifestado, los enfrentamientos entre los Pehuenches que poblaban el sur de Mendoza (de Malal Hüe hasta el Campanario), y los Huilliches.-

El viejo cacique Pehuenche mendocino Ñaincul, durante muchos años cacique gobernador y con el que tuvo trato directo en el fuerte de San Carlos el Gral. San Martín, tuvo un enfrentamiento interno por el mando, que terminó con su asesinato en 1825.- El gobierno de Mendoza, designó entonces cacique gobernador a Antical.-

Entre nuestros aborígenes era una costumbre inevitable la venganza.- En esta oportunidad, un hermano de Naincul, Llanca Milla, pidió para poder efectuarla la colaboración de indios trasandinos (chilenos), tradicionales enemigos de los Pehuenches, recurriendo a un cacique de los Huilliches llamado Anteñir.-

Este logró reunir, para atacar a los Pehuenches mendocinos, 5.000 loncos (indios de lanza) y el apoyo de los guerrilleros pincheiranos que lo acompañaron bajo el mando de uno de los lugartenientes de los hermanos Pincheira, llamado Hermosilla, que llevo consigo un grupo de soldados con armas de fuego.-

Los Huilliche sorprendieron a los Pehuenches, que no esperaban el ataque y los masacraron sin distinguir entre loncos y chusma (ancianos, mujeres y niños), dando muerte incluso al mismo Cacique Antical.- Solo pudieron huir y se salvaron de la sangrienta matanza, un millar de Pehuenches, la mayor parte chusma.-

El gobierno Mendocino pretendió ayudar a los sobrevivientes de la matanza, pero el cacique Anteñir, mandó emisarios a los fugados, ofreciéndoles que si se presentaban ante él, sometidos y sin armas, les perdonaría la vida, haciéndoles creer que en cambio la perderían si buscaban el apoyo de los soldados del fuerte de San Carlos.-

Creyendo el embuste, así lo hicieron los Pehuenches y todos sin excepción, loncos, ancianos, mujeres y niños, una vez frente a Anteñir y sin la más minima posibilidad de defensa, fueron ferozmente lanceados por orden de este.-

Retrocedamos en el tiempo y veamos ahora a titulo de ejemplo, una de las muchas matanzas internas entre los mismos Tehuelches.-

Cacique Bravo o Cangapol.-

Recordemos primero, que nuestros Pampas o Gününa Kune, que habitaban en las costas del río Salado, solicitaron en 1740 al gobernador Salcedo, de Buenos Aires, la formación de un pueblo en su territorio, con misioneros y apoyó español, para evitas los ataques con muertes y robos que le hacían de continuo los Pampas Serranos o Puelches, lo que dio origen en 1741, a la fundación que efectuaron los padres Jesuitas Manuel Querini y Matías Strobel, de la Reducción de La Concepción, al sudeste de dicho río, en el llamado Rincón de López, sobre el arroyo Dulce, cerca del mar.-

El famoso Cacique Bravo o Cangapol, de los Pampas Serranos , que tenia sus toldos sobre el río los Sauces, pero extendía su dominio o influencia hasta el Río Salado, en sus andanzas visitó las Reducciones Jesuitas de Mar del Plata, al Noreste de la Laguna de los Padres (Nuestra Señora del Pilar) y el Vulcán en Balcarce, junto a la fuente Copelina (Nuestra Señora de los Desamparados), que eran respectivamente de indios Puelches la primera y de Patagones la segunda, fundadas posteriormente a la de La Concepción (que era para los Pampas o Gûnuna Kune), a pesar de lo bien que fue recibido por los padres jesuitas, decidió destruirlas y matar a los curas misioneros.-

A tal fin convocó a los cacique de sus dominios y uno de ellos, Ayalep, contestó que el no le prestaría ayuda con su gente, ya que en realidad siempre había recibido regalos y buen trato de los misioneros, que nunca lo habían agraviado.-

Cangapol decidió castigarlo a él y a su tribu.- Le envió mensajeros para avisarle que visitaría al amigo, y cuando llegó con sus lanceros, aprovechando que Ayalep lo esperaba pacíficamente y con su gente desarmada, ordenó lancearlo, al igual que a todos sus guerreros, matándolo con más de 50 loncos.- Como era también una costumbre del vencedor, a continuación le robó la chusma, que llevó a sus toldos.-

Conviene aclarar que estas matanzas y robos eran comunes entre los indios, invocando siempre como causa, injurias que motivaban venganzas.- Otras veces se hacían directamente para robarse la hacienda, producto de malones en que habían intervenido los agredidos.-

Matanzas de Patagones.-

La invasión de indios chilenos, tuvo también en el siglo XIX una grave repercusión en nuestros Patagones (Tehuelches Meridionales).-

Mucho menos numerosos, con armas más rudimentarias (la bola y el sable), fueron atacados y vencidos por los malones araucanos, que en sus correrías descendían por el oeste de la Patagonia con dirección sur.-

Ello ocurrió en las batallas de Languiñeo, Barrancas Blancas, Shótel Naike y Senguer, con grandes bajas entre nuestros indios.-

No olvidemos que a su gran experiencia guerrera (de la que carecían los pacíficos patagones), los araucanos y huilliches agregaban la ventaja de saber luchar de a caballo, con sus largas lanzas y sus corazas de cuero, elementos que poco a poco fueron copiando nuestros indios del sur del río Chubut, que fueron los últimos aborígenes sureños que utilizaron caballos para sus traslados y la guerra.- Pero de todos modos, en sus enfrentamientos, preferían desmontar para pelear a pie, como siempre lo habían hecho.-

Combate del vado de Choele-Choel.-

Tenemos noticias de este importante combate, a través del informe que le envía don Calixto Oyuela, jefe de Carmen de Patagones, al entonces gobernador de Buenos Aires, general Martín Rodríguez.-

Ocurrió en el año 1821.- Fue una masacre de nuestros Pampas Serranos.- Un gran malón de moluches (araucanos) había entrado a nuestro sur, acompañados por una partida de milicianos patriotas de Chile, que incluso llevaban un pequeño cañón.- El hecho ocurrió durante la denominada guerra a muerte en Chile, que duro desde el año 1818 hasta 1824, en que los realistas fueron vencidos definitivamente.-

Nuestros Puelches o Pampas Serranos (Tehuelches septentrionales), se reunieron juntando aproximadamente unos 1.800 guerreros, con la intención de cortarles la entrada a sus tierras del Río Negro.-

Lo hicieron en el vado de Choele-Choel, fundamental en el camino a Chile, pues era el mejor paso para el ganado que se robaba en nuestras pampas con destino a ese país.- Por allí pasaban los grandes arreos.-

Pero los moluches, apoyados por los milicianos hicieron una tremenda matanza de nuestros indios, dando muerte incluso a sus jefes, los caciques Ojo Lindo y Anapilco.-

A partir de ese momento, nuestros Tehuelches debieron abandonar gran parte de su territorio original (la región de Entre Ríos Sur, que abarca las tierras entre los ríos Negro y Colorado y también la actual provincia de La Pampa).- Por consiguiente el paso de Choele Choel quedo desde entonces en manos de aborígenes chilenos.- Nuestros Pampas Serranos debieron trasladarse al sur del Río Negro (llamado entonces Río de los Sauces) y a la provincia de Buenos Aires, que por supuesto ya ocupaban desde la llegada de los españoles.-

Invasión de los Vorogas.-

Casi en forma simultanea, los Vorogas (Mapuches), que poblaban el Arauco a la altura del río Imperial, luchaban en Chile a favor de Fernando VII.- Vencidos, se vieron forzados a abandonar la Araucania, su tierra natal y a cruzar la cordillera, lo que hicieron conjuntamente con los guerrilleros realistas de los hermanos Pincheira.-

Una vez en tierra Argentina, primero, malonearon robando y saqueando el Sur de Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe y noroeste de Buenos Aires.-

Finalmente sus caciques mayores, Rondeau, Melian (o Melín) y Cañiuquir, con varios miles de loncos y chusma, desalojaron a nuestros Pampas Serranos de la zona de Guaminí (Laguna de Monte), Carhué y Epecuén, de la provincia de Buenos Aires, haciendo allí su asiento, con el apoyo siempre de los guerrilleros de los hermanos Pincheira.-

Debemos tener en cuenta la importancia de estos puntos para los arreos de ganado robado, por sus buenos pastos y abundante agua, a punto tal que cuarenta años más tarde, Calculfurá antes de morir, instruye a sus hijos de que jamás dejaran al blanco ocupar esas tierras.-

Nuestros Pampas Serranos nuevamente debieron retirarse más al Este, a la región de las Sierras de la provincia de Buenos Aires.-

A partir de su entrada los Vorogas y los Pincheiras, pasaron a ser un grave problema para nuestros pampas serranos y también para los gobiernos de Buenos Aires y Mendoza, a punto tal que Don Juan Manuel de Rosas comenzó a negociar con el cacique mayor Cañiuquir, para tratar de apartar a los indios de los guerrilleros realistas, de modo de debilitar su poder.-

Durante el curso de estas negociaciones, a fines de 1830, los Vorogas, con apoyo nuevamente de los guerrilleros de Pincheira, a su cuyo frente estaba otro de sus lugartenientes , Zuñiga , atacaron a los Pampas Serranos asentados en la Sierra de la Ventana y Sauce Chico, haciendo una gran matanza entre los mismos, que incluyo la muerte de sus caciques Curitripay, que cayó junto con sus dos hijos y todos sus capitanejos, Catrileu y Lomo Colorado.- Este último, poco antes había denunciado a Martiniano Rodríguez jefe de la Fortaleza Protectora Argengtina, que los mapuches y guerrilleros chilenos planeaban esta masacre, solicitándole protección.-

No conformes con la lanceada, los persiguieron con saña hasta la misma Bahía Blanca, dándoles muerte a los que habían logrado llegar, frente a la misma Fortaleza Protectora Argentina, que no pudo abrirles sus puertas.- Su Jefe, Martiniano Rodriguez, nada pudo hacer para ayudarlos, dada la orden recibida de Rosas de mantenerse prescindente, para no estorbar sus negociaciones, convirtiéndose así en un mudo e impotente observador de la masacre de los indios tehuelches.-

Martiniano Rodríguez anotó en su parte diario, que desde la muralla de la fortaleza “escuchaba los galopes cortos de los lanceros vorogas y soldados pincheiranos y el griterío de la chusma cuando era lanceada o sableada.- A pesar de la noche, podía intuir lo que estaba pasando.- Era, dice, el “ruido característico de las persecuciones y las matanzas que se estaban produciendo de los indios Pampas, que intentaban en vano llegar hasta el refugio de la fortaleza”.-

Esta matanza de indios Pampas Serranos, agravaba una anterior, ya que los Vorogas siempre con los Pincheiras, el 25 de septiembre de 1830, habían acuchillado a los a la tribu del cacique Tetruel, que tenía sus toldos en Curamalál, cerca de la actual Pigüe.-

Era evidente que Vorogas y Pincheiras querían demostrar al gobierno de Buenos Aires, su superioridad frente a los indios locales, y su dominio absoluto del terreno, lo que era cierto, a punto tal que los caciques Reynagual y Chocori, para salvar su gente de las matanzas, debieron trasladar sus toldos a la ya mencionada orilla Sur del Río Negro y/o de los Sauces.-

El jefe guerrillero chileno Zuñiga, incluso mandó una carta a Martiniano Rodríguez, y tras informarle de la matanza efectuada, le pedía “hipócritamente autorización”, como si le hiciera falta, para continuar la persecución de los Serranos de lanza y de su chusma.- Por supuesto que aunque Rodríguez contestó negándole el permiso, ambos sabían que tanto la petición como la denegatoria, carecían de todo valor efectivo.- Zuñiga y los Vorogas, harían lo que ellos decidieran.-

Venganza del cacique Toriano.-

Conforme una vieja costumbre entre los indios, poco después, el cacique Toriano, Pehuenche, pero nacido en Chile, maloqueó contra los toldos Vorogas para vengar la masacre de los Puelches, dándose prontamente a la fuga para evitar la reacción de aquellos, lo que ocasionó gran indignación de los caciques Cañiuquir y de Rondeau que fueron los afectados y no tuvieron oportunidad de tomar a su vez posterior venganza.-

Campaña del desierto de 1833.-

Durante la campaña al Desierto del año 1833, don Juan Manuel de Rosas, comandante del ala Izquierda, tras organizar prolijamente la tan necesaria expedición, marchó al sur y estableció su cuartel general en Medano Redondo, sobre el Río Colorado, lugar al que llegó evitando todo tipo de enfrentamientos con los indios, especialmente con los poderosos Vorogas.-

Desde allí despacho a sus segundos, en una campaña que fue solamente de exterminio, escarmiento y exploración, pero lamentablemente no de ocupación.- Esto permitió que al termino de la campaña (1834), los indios volvieran nuevamente a los territorios abandonados ante el avance de las tropas de los jefes de las tres columnas enviadas por Rosas, que partieron desde Medano Redondo al Sur y al Oeste.-

La primera columna, estuvo al mando del General Ángel Pacheco y marchó directamente al Río Negro, siendo el primer argentino que llegó a este río por tierra.- Lo remontó por ambas orillas hasta la isla de Choele-Choel y posteriormente su expedición llegó hasta la confluencia con los ríos Limay y Neuquén.- Su actuación desde el punto de vista militar, fue brillante.-

Del mismo modo, Rosas envió a sus coroneles Pedro Ramos y Manuel Delgado, a uno remontando el Colorado, cruzando el Chadi- Leuvú y siguiendo hasta la región de los Pehuenches, en Neuquén.- Al otro hasta el sur de Mendoza, atravesando la tierra de los Ranqueles, los eternos y peores enemigos que tuvo siempre Rosas.- Estos, que había sido derrotados en “Las Acollaradas” por el jefe del ala del centro, el general Ruiz Huidobro, combate en el que incluso perecieron dos hijos de Yanquetruz, prefirieron ocultarse ante el avance de las tropas, evitando todo tipo de enfrentamiento.-

Isidoro Ruiz Moreno, en su libro “Campañas Militares Argentinas, To. II, transcribe la orden dada por Rosas al coronel Pedro Ramos: “No conviene que al atacar una toldería traigan muchos prisioneros vivos: con 2 o 4 hay bastantes, y si más agarran, esos allí en caliente nomás se matan a la vista de todo el que este presente, pues que entonces en caliente nada hay de extraño, y es lo que corresponde.- Pero estos prisioneros no se descuide con ellos, si alguno es de importancia tal que yo hable con él, mándemelo, pero sino, lo que usted debe hacer, es luego que ya enteramente no los necesite para tomarle declaraciones, puede hacer al marchar un día quedar atrás una guardia, bien instruido el jefe encargado, que me parece puede ser bueno para ello Valle, que luego que no haya ya nadie en el camino, los puede ladear al monte y allí fusilarlos.-

Es por eso que el padre Furlong, sostiene que la campaña de Rosas fue también de exterminio.-

A pesar de que Rosas no participo personalmente en los combates contra los indios, fue el organizador de la campaña y el que dio las directivas a sus jefes militares.-Por ello, fue nombrado por la legislatura porteña “Héroe del Desierto” y se le otorgó en premio la isla de Choele- Choel.-

Rosas rechazó la isla (que por otra parte ya estaba nuevamente en poder de los indios al haberse retirado Pacheco), manifestando que allí oportunamente habría que establecer una guarnición militar, pero pidió en su reemplazo una fracción de tierras en la provincia de Buenos Aires, donde la Legislatura resolviera.- La Legislatura Porteña decidió entonces regalarle 60 leguas cuadradas en la provincia, dejando el lugar o los lugares a su elección.-

Según Rosas (publicación efectuada en La Gaceta Mercantil del 24 de diciembre de 1933), en esta campaña murieron 3.200 indios o sea más del doble de los que cayeron en la campaña al desierto del general Julio Argentino Roca.-

Sin embargo esta cifra esta en discusión.- Muchos historiadores sostienen que fueron menos, y otros, la mayoría, elevan la cantidad de muertos, a alrededor de 6.000 indios.-

Caciques Huilliches Calfulcurá y Namuncurá.-

Terminada la campaña del desierto, el general Guido, informado desde Chile por Bulnes, avisó a Rosas que se aprontaban para entrar al país, al mando de los caciques Juan Calfucurá y su hermano Antonio Namuncurá (tío de Manuel Namuncurá, también nacido en Chile), alrededor de dos mil indios Huilliches, aborígenes chilenos del sur del río Tolten, de etnia propia distinta de la mapuche (pehuenches), pero araucanizados, como ya he dicho, desde la época de sus luchas, primero contra la invasión de los Incas (Tupac Yupanqui comenzó la conquista de Chile en el año 1443, tras sofocar la rebelión Aymará del Lago Titicaca y la continuó su hijo Huaina Cápac, que murió en el año 1525) y posteriormente la de los conquistadores españoles, don Diego de Almagro en el año 1536, y poco después don Pedro de Valdivia, fundador de la ciudad de Santiago sobre el río Mapocho, en 1541.-

Los aucas del sur del río Maule, se unieron frente a estas invasiones, para luchar juntos contra los que eran un enemigo común.-

Rosas pacto con Calfulcurá, permitiendo su ingreso a condición de que atacaran a sus enemigos, los Ranqueles.-

Este pacto esta probado e incluso hay una carta en que Calfucurá le informa a Mitre casi treinta años más tarde: “También le diré que yo no estoy en estas tierras por mi gusto, ni tampoco soy de aquí, sino que fui llamado por don Juan Manuel, porque estaba en Chile y soy chileno, y ahora hace como treinta años que estoy en estas tierras”.-

Pero los Huilliches, si bien no atacaron a los Ranqueles, dejaron a Rosas más que satisfecho con su accionar.- Dirigieron sus lanzas contra lo Vorogas, sus mortales enemigos durante la llamada guerra a muerte en Chile y además enemigos tradicionales en épocas anteriores.-

Calfucurá, desde Chilue, envió sus mensajeros a Rondeau, haciéndole saber que marchaba en paz sus toldos, para comerciar los numerosos productos que traía desde Chile.- Los Vorogas creyeron el embuste.- Los esperaron como amigos, sin precaución alguna.-

Así, los Huilliches. cayeron con sus lanzas en forma sorpresiva y traidora, masacrando a los loncos Vorogas, en horas que estos estaban entregados al descanso, sin precaución alguna, pues esperaban la llegada de los Huilliches como comerciantes amigos.- Los Huilliches asesinaron además, a los caciques mayores Mariano Rondeau y Melín oMelian, en lo que la historia conoce como la “Traición de Masallé” (año 1834).-

Finalmente, como era una costumbre en estos casos, les robaron su chusma.-

Se salvaron de esta masacre por tener sus toldos más apartados, los caciques Vulta Pincen y Coliqueo, y el cacique mayor Cañiuquir, que tenía los suyos en Guaminí.- Pincen y Coliqueo, buscaron refugio entre los Ranqueles, con quienes convivieron varios años.-

En premio por la matanza, Rosas autorizó a Calfucurá y Namuncurá, a establecer sus toldos en las Salinas Grandes.-

Cañiuquir por su parte, se asentó en el arroyo “El Pescado”, cerca de la Laguna de Montes.- Dos años más tarde, Rosas envió a los coroneles Zellarrayán y Francisco Sosa, con los Blandengues de la Fortaleza Protectora Argentina, a sorprenderlo en sus toldos.-

Allí se celebró el combate de “El Pescado”, en que Cañiuquir perdió 900 lanzas, pero él logró escapar con cerca de un tercio de sus hombres.-Pero pocos días después, el 28 de abril de 1936, fue alcanzado nuevamente por las tropas y derrotado totalmente en el Pasaje Llanguil.- Cañiuquir y los 300 indios que lo acompañaban fueron cercados y acuchillados.- Se tomo prisionera a toda su chusma.-

Cacique moluche Raylef.-

El cacique chileno Arribano o Moluche (Araucano) Raylef, decidió vengar la muerte de Cañiuquir.- Cruzó los Andes con veintitrés caciques y capitanejos y más de 1.500 indios de lanzas chilenos, además de su chusma y dirigió un malón que debió soportar Bahía Blanca, en agosto de 1837, sin lograr su propósito de tomar la Fortaleza Protectora Argentina.-En cambio, consiguió dar muerte al Cacique Venancio, que había participado con las fuerzas argentinas en las acciones de El Pescado y Pasaje Llanguil.-

En vista de ello, se dedicó a malonear en nuestro territorio, formando en arreo de miles de cabezas de ganado, robadas en el Sur de Córdoba, Santa Fe y Noroeste de Buenos Aires, tomando además numerosas cautivas, con todo lo que marchó de regreso a Chile.-

En su retirada, Rosas envió sus tropas a enfrentarlo y perseguirlo, por lo que Raylef debió desviar su camino, buscando para seguridad la ruta del Río Colorado hasta Neuquén, haciendo alto para descansar y engordar el ganado recién en el Río Agrio.-

Allí fue sorprendido descuidado por los Huilliches de Calfucurá, que venían en apoyo de los soldados de Rosas, los que dieron muerte a lanzazos a Raylef y a la mayor parte de sus loncos.- De éstos, pocos lograron huir, debiendo forzosamente para hacerlo tomar el camino del este, donde cayeron en manos de los soldados que venían siguiendo su rastrillada, en su persecución.-

Estas tropas de regreso, atacaron los toldos del hijo de Raylef, José María, en Tapalqué, el que era ajeno a los malones de su padre, dando muerte a pesar de eso a ochenta indios de pelea y tomando numerosos prisioneros.-

Cien moluches de los indios de Raylef, fueron enviados presos a Palermo, donde fueron fusilados por orden de Rosas.-

Calfulcurá obtuvo un nuevo premio.- Rosas le permitió quedarse con todo el ganado robado por el malón y además con la chusma de Raylef.-

Despues de Caseros.-

Después de Caseros, Calfucurá que había perdido a su protector, formó en Salinas Grandes, donde se calcula que había más de 13.000 indios chilenos, en su mayor parte Huilliches, una gran confederación indígena.- Contó para esto con el apoyo de su hermano Renque-Curá (o Reuque-Curá), que se estableció en el centro de Neuquén (entre los tehuelches Manzaneros y los Pehuenches), también con otros 2.000 loncos.-

En cuanto a los Pampas Serranos, nuestros originarios, estaban reducidos en Buenos Aires a las zonas de Junín, 25 de Mayo, Azul, Tandil y Talalqué.-

El año 1852 Calfucurá hizo notar su poder con un gran malón contra Bahía Blanca y en 1855, con otro contra Azul, en el que dio muerte a más de 300 pobladores de la región.- Para este ataque, contó con el apoyo de nuestros Pampas, comandados por sus caciques Catriel y Cachul.-

A raíz de esto, el General Mitre inició partiendo de Azul, una campaña contra los serranos, llevando al coronel Díaz como su segundo en el mando.- Dividió sus fuerzas.- Mando a Díaz a combatir a Catriel y el marcho contra Cachul, al que sorprendió en Sierra Chica.- A pesar de la sorpresa, fue rechazado por Cachul, por lo que opto por acampar a la espera de Díaz.- En lugar de llegarle estos refuerzos, llegó Calfulcurá con 600 lanzas, por lo que Mitre optó por escapar a la ciudad de Azul.-

A esta derrota del General Mitre en Sierra Chica, siguió en 1856 la del General Manuel Hornos en San Jacinto (1856), razón por la cual el gobierno de Buenos Aires optó por firmar un acuerdo de paz con Catriel y Cachul, pacificándose así la zona de Azul y Tapalqué.-

Sin embargo, la denominada frontera siguió azotada por Calfucurá, los Pehuenches y los Ranqueles, más los mapuches que cruzaban continuamente los Andes para venir a malonear y robar ganado por su cuenta, o uniendo sus lanzas a las de las otras tribus.-

Calfucurá finalmente fue derrotado en su último gran malón, en el año 1872, en que lo venció el general Ignacio Rivas, en la batalla de San Carlos (8 de marzo de 1872), cerca de la localidad de Bolivar, recuperando el vencedor además la mayor parte del arreo que habían levantado los indios de más de 200.000 cabezas de ganado vacuno, principalmente de las zonas de 25 de Mayo y 9 de Julio.- El malón contó con el apoyo de las 6.000 mil lanzas que lo acompañaban.- En este malón los indios nuevamente asesinaron a más de 300 vecinos y tomaron alrededor de 500 cautivos.-

Rivas por su parte contó a su favor con 800 indios de Cipriano Catriel y casi 200 de Coliqueo, todos los que tuvieron una participación activa e importante en el combate, ya que las tropas del general eran solo 365 soldados de línea y 300 milicianos voluntarios.-

En el encuentro combatieron 3.500 lanzas al lado de Calfucurá, o sea por cada soldado había cuatro indios.-

Un año después, Calfucurá, que salvó su vida huyendo al desierto, moría de muerte natural el 4 de junio de l873, en Salinas Grandes, en sus tolderias de Chiloe.-

Sin embargo, todavía tendría que soportar Buenos Aires otro gran malón en 1876, dirigido por el hijo de Calfucurá, Manuel Namuncurá, su sucesor, que no pudo tener el poder de su padre sobre otras tribus o etnias.- Tanto en cacique Pincén , temible y terrible, como Mariano Rosas, cacique principal de los Ranqueles, mantuvieron su independencia.-

Al malón de 1876 se lo denominó “La Invasión Grande2, ya que intervinieron más de 5.000 lanceros, que primero rodearon Azul, saqueando su campaña, extendiendo su frente desde Tapalqué hasta Bahía Blanca, logrando un botín según Estanislao Zeballos, de alrededor de 300.000 animales, y causando nuevamente alrededor de 300 muertos, tomando casi 500 cautivos.- Pero las tropas nacionales reaccionaron de inmediato, y pese a que Namuncurá lanzó ese año continuos malones por diferentes puntos, terminaron todos derrotados.-

1.876 marca el fin de los grandes malones.- Roca reemplazará pronto a Alsina, que fallece siendo ministro de guerra y comenzará una guerra ofensiva por parte de las tropas nacionales, que culminará con la gran Campaña del Desierto.- Ella pondrá fin al dominio y saqueo del indio y agregará todo el sur a la patria.-

Dr. Roberto Edelmiro Porcel